Pan-americano
Galimatías. 31 de mayo de 2026 Ernesto Gómez Pananá Nuestra tierra es de maíz, el trigo nos llegó de ultramar. En mi caso, el trigo llegó en su forma más fantástica y adictiva, en la más seductora. A los tres años, con abuela Lola, conocí el pan. Con el paso del tiempo, nuestra relación fue creciendo, conocí variedades, formas, sabores, texturas. Mil y más opciones entre las cuales escoger, una suerte de paraíso hipercalórico del que es difícil desmarcarse, no obstante que no son necesariamente un alimento saludable o nutritivo, aunque eso sí, delicioso y además, en muchos casos, un alimento lleno de personalidad, con esos nombres propios tan singulares y melódicos -cuasi poéticos- con los que la tradición y la cultura popular los nombra. En Tuxtla, por mis abuelas, aprendí a disfrutar las mariposas, las yemas, los taquitos de queso añejo, los cuachis, las rosquillas de azúcar y también las de sal. Conocí también al padre supremo de todo el pan tradicional tuxtleco, un pan de masa comp...